Text Size
Too many requests
Tuesday, December 12, 2017
bg articulos

  

La frase del día: 

"Solo el que sirve con amor sabe custodiar"
Papa Francisco

Se puede cambiar de rumbo y acabar con el hambre

There are no translations available.

Autor: Fernando CHICA, monseñor observador permanente del Vaticano ante la FAO

Es un escándalo que todavía haya hambre y malnutrición en el mundo”. Estas palabras del Papa Francisco, en su mensaje con ocasión de la Jornada Mundial de la Alimentación del año 2013, cobran mayor fuerza y actualidad en nuestros días, a la luz de cuanto se lee en un reciente informe, rubricado por cinco grandes agencias del sistema de Naciones Unidas. Me refiero al publicado el pasado 15 de septiembre en la sede de la FAO en Roma, bajo el título “El estado de la seguridad alimentaria y la malnutrición 2017”.

Los resultados que aparecen en este extenso documento nos ponen frente a un panorama simplemente cruel, absurdo y paradójico: a pesar de que se ha acrecentado la producción de alimentos, se estima que en 2016 el número de personas aquejadas de subalimentación crónica en el mundo aumentó hasta los 815 millones (en comparación con los 777 millones de 2015). Muchos de los que no tienen nada que comer son, por desgracia, niños menores de cinco años.

Esto nos está diciendo que, frente a casi tres lustros de paulatino descenso en las estadísticas, el año pasado hubo un repunte de 38 millones de personas hambrientas más. Sí, no se han equivocado, han leído bien. Son 38 los millones. Han crecido brutalmente las cifras de quienes se ven azotados por el flagelo del hambre. Es algo inicuo, alarmante y aterrador. No se concibe cómo en un mundo que tiene a mano tantas posibilidades, recursos y avances científicos, tantas herramientas técnicas, siga siendo tan elevado el número de cuantos en él carecen de alimento.

Pero este informe no solamente nos brinda los últimos datos de los hambrientos que hay en el mundo. Nos ofrece también la otra cara de la medalla al darnos a conocer que, junto a los que nada tienen que llevarse a la boca, en nuestros días hay millones de personas afectadas de obesidad y sobrepreso, lastradas por dietas totalmente inadecuadas que generan enfermedades tales como la diabetes, problemas circulatorios, reumatismos, etc. Son realidades no menos duras, al mismo tiempo que chocantes.

En cuanto a las causas del repunte del hambre en el mundo, los expertos apuntan a la prolongación o multiplicación de los conflictos bélicos. Este maridaje hambre-guerra es una mezcla que genera un cortejo de perversos males, cuyos tentáculos se extienden por una olvidada geografía: Yemen, República Democrática del Congo, Somalia, Siria, Sudán del Sur, Nigeria del Norte, República Centroafricana, etc. El elenco de países signados por guerras o por inclemencias climáticas naturales, ambas causas del hambre, no ha dejado de aumentar también de forma dramática con el correr de los meses.

Ante la noticia del incremento del hambre en el mundo, no podemos quedar impasibles, engañándonos o volviendo la cara hacia otro lado. Nos haría bien imaginar que somos uno de esos hambrientos, o tal vez la desesperada madre de una de esas criaturas que llora y llora porque tiene el estómago vacío. Pensemos por un momento que estamos en su piel. Tendríamos que experimentar la amargura e impotencia que sienten para comprender el dolor de tantísimos hermanos nuestros que padecen lo indecible por no poseer lo más básico para subsistir. No hallan lo fundamental. Por más que busquen ansiosamente soluciones y alivio, topan siempre con la enconada barrera de conflictos armados, desastres naturales o intereses económicos inconfesables, que les impiden alcanzar un derecho tan primario del ser humano como es el acceso al alimento.

Las lágrimas de los que carecen de alimento han de impulsarnos a cuestionarnos sobre el sentido y el valor de nuestros actos, de nuestros hábitos, de nuestro estilo de vida, a menudo egoísta y caprichoso. Ciertamente, si mirásemos el rostro lacerado de los hambrientos saldríamos de la burbuja en la que nuestro individualismo nos tiene con frecuencia enclaustrados. Su dolor nos conduciría a formularnos interrogantes frente a esta fatídica situación, que tiene historias y lugares concretos. Estoy seguro de que las preguntas aparecerían sin tardar, y conviene ciertamente que afloren: ¿Estamos perdiendo la batalla contra el hambre en el mundo?  ¿Qué impide que los esfuerzos hechos para vencerla no sean eficaces?  ¿Es posible que la comunidad internacional no haga más para acabar con el hambre? ¿No está en sus manos buscar una solución definitiva a esta tragedia? ¿No serán necesarias acciones de fondo para acabar con el hambre y no solo remedios ocasionales o mecanismos de emergencia que solo la reducen?

Pero no hablemos únicamente de lo que otros pueden hacer. Vayamos a nosotros mismos e interpelemos la conciencia de cada uno frente al padecimiento de quienes mueren de hambre. ¡Qué hermoso sería que individuáramos un compromiso personal y comunitario, que para que tenga fuerza debe brotar de una convicción interior¡ Preguntémonos: ¿Cómo voy yo a plantarle cara al hambre en el mundo? ¿Qué puedo hacer yo frente al sufrimiento de quienes se van a la cama sin comer nada?

El Papa Francisco nos invita a caminar en esta dirección. Insiste, una y otra vez, en decir que el hambre no es una entelequia. Hablar de los millones de hambrientos que existen en nuestro planeta no es hablar de meros números. Los que se ven atravesados por el funesto dardo del hambre no son cifras. Son seres humanos que penan y gritan. Son personas ante las que parece constatarse una paulatina pérdida de sensibilidad, un sopor que nos amuerma frente a este grave problema. Es desalentador e injusto que las inversiones en armamento crezcan y que lo que se dedica a combatir la pobreza disminuya. Da la impresión de que la solidaridad para paliar el sufrimiento de los desfavorecidos se va enfriando, sufrimiento que, en cambio, es escuchado por Dios, y así debería ser oído por todos.

No es posible seguir así, publicando informes y quedando todo igual. El hambre en el mundo no puede ser un convidado de piedra inamovible, perenne, con ínfulas de perdurabilidad. Ha llegado el tiempo de actuar, de levantar nuestra voz y extender nuestras manos para lograr que todo ser humano tenga el alimento necesario y adecuado. Tengamos la certeza de que se puede exterminar la lacra del hambre. Hay simplemente que querer. A las palabras y declaraciones debemos sumar una auténtica voluntad política, medidas eficaces y perentorias para que del hambre se hable solo en pasado y un drama tan penoso no oscurezca nuestro presente ni vuelva a repetirse en el futuro.

Un primer paso para acabar con el hambre sería la recuperación de la compasión, que nos impulsa a ser cercanos y a no ignorar los padecimientos de quienes sufren.  El Profeta Isaías reclama esta actitud cuando ordena: “Parte tu pan con el hambriento… y no te cierres a tú propia carne” (58,7).

Otro paso conllevaría la multiplicación de iniciativas para dar por concluida el hambre. El Papa Benedicto XVI llamaba a esto la globalización de la caridad, que pone en marcha la corresponsabilidad eclesial y social para un fin determinado. Unidos podemos hacer mucho, más cuando tenemos claro que el dolor por causa del hambre no consiente la espera, ni lo que hay que hacer para remediarlo se puede aplazar. Este es también el sentido de la exhortación paulina: “La caridad de Cristo nos apremia” (2 Cor 5,14).

Una última consideración nos ha de llevar a actuar sobre las raíces estructurales del hambre. Se trata de oponer la fuerza de la solidaridad, de la cooperación, de la justicia, de la unión, del compartir, del entendimiento, a los efectos del odio, de la guerra, de la división, de la corrupción, de la prepotencia, del egoísmo, de la desigualdad, que son precisamente germen del hambre en la mayoría de los casos.  A esto se refiere el contundente imperativo de san Pablo en su carta a los Romanos: “Vence el mal a fuerza del bien” (12,21). Traduciendo a nuestros días estas palabras del Apóstol, podríamos decir: vence el hambre a fuerza de dar, de amar, de sembrar justicia y equidad.

En pocas palabras: si entre todos realmente lo queremos, podemos eliminar el hambre sobre la faz de la tierra. Si en 2016 fueron 38 millones más los hambrientos existentes en el mundo, juntemos mente, corazones y voluntades para invertir el rumbo de estas cifras. No consintamos que siga expandiéndose el hambre en el mundo. Si solidariamente nos damos la mano y con audacia nos ponemos en movimiento para socorrer al necesitado, seremos la generación del hambre cero.

(Publicado en la revista de la Diócesis de Jaén)

Prev Next

Una soberanía de Dios sobre Jerusalén, "…

Autor: Graziano MOTTA, periodista

Se ha reabierto la disputa por Jerusalén, o mejor dicho, por la reivindicación exclusiva de su soberanía musulmana, con(...)

Leer más...

Sobre la publicación de la carta del Pap…

Autor: Edward PETERS, doctor en Derecho Canónico

Hace unos tres meses predije que la carta del Papa Francisco a(...)

Leer más...

Fariseos del sexo

Autor: Miguel ARAGUREN, escritor

Todos participamos de ciertos fariseísmos. Casi siempre son menores, como cuando entre amigos decimos despreciar a las revistas del(...)

Leer más...

Myanmar y Bangladesh, mucho más que rohi…

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

La visita del Papa a Myanmar y Bangladesh, que terminó el sábado, ha estado marcada por la situación de la etnia rohingya. Reprimida(...)

Leer más...

Remedios maltratadores

Autor: Juan Manuel DE PRADA, escritor

Los remedios con que nuestra época pretende combatir la calamidad del maltrato a la mujer sólo contribuirán(...)

Leer más...

Cisneros

Autor: Luis SUÁREZ, escritor

Se han cumplido quinientos años desde la muerte de un protagonista excepcional para la Historia de España, el cardenalLeer más...

El cadáver de España

Autor: Juan Manuel DE PRADA, escritor

El vaticinio de Menéndez Pelayo se cumple implacablemente: la unidad histórica de España se fraguó sobre la(...)

Leer más...

Europa, de cristiana a musulmana

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Una semana más, por tercera vez, el Santo Padre ha dedicado su catequesis de los miércoles a la Eucaristía. Ha recordado en esta(...)

Leer más...

Tentaciones a superar por la Iglesia

Autor: Antonio CAÑIZARES, cardenal arzobispo de Valencia

En las actuales circunstancias, la Iglesia, los cristianos, necesitamos superar tres soluciones equivocadas o tres riesgos(...)

Leer más...

Ante la muerte

Autor: Pedro TREVIJANO, sacerdote

Noviembre es un mes especialmente dedicado a los difuntos. Leemos en «Misericordia et Misera» del Papa Francisco en el(...)

Leer más...

Cardenal George, cardenal Cupich, la fid…

Autor: Luis Fernando PÉREZ, periodista

Palabras del cardenal Francis George, arzobispo de Chicago, durante una charla de 2010 a sacerdotes recién(...)

Leer más...

Eucaristía y vida

Autor: Santiago MARTÍN sacerdote

Pasan muchas cosas en la Iglesia cada semana y a veces son tan graves que no queda más remedio que fijarse en ellas para aportar(...)

Leer más...

Los frutos de una disciplina blanda

Autor: Mark A. PILON, sacerdote

Cuando yo estaba en el seminario a principios de los sesenta, se nos enseñó el concepto(...)

Leer más...

La identidad de Cataluña

Autor: José María PETIT, filósofo

Los pueblos, como los individuos, tienen su propia identidad que se fundamenta(...)

Leer más...

Dolor, sorpresa y confianza

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Las cosas, en la Iglesia y en la misma sociedad, se suceden tan rápidas que lo que era noticia un día, al siguiente queda rápidamente(...)

Leer más...

Un teólogo escribe al Papa: Hay caos en …

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Thomas G. Weinandy es uno de los teólogos más conocidos. Vive en Washington, en el Seminario de(...)

Leer más...

El cardenal Müller sobre "Amoris laetiti…

Autor: Néstor MARTÍNEZ, filósofo

El Card. Müller ha escrito la introducción a un libro de Rocco Buttiglione en(...)

Leer más...

¿Qué reforma? ¿Qué cambios?

Autor: George WEIGEL, escritor

A pesar de la formulación que ustedes oirán antes y después del 31 de octubre en relación al quinto centenario de(...)

Leer más...

Vuelve la Europa católica

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

En Europa había muchas naciones consideradas “católicas” debido a que esa era la religión de la mayoría de sus habitantes. Pero, de éstas, sólo cinco(...)

Leer más...

La bofetada de Francisco al cardenal Sar…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

La carta con la que en los días pasados Francisco(...)

Leer más...

Iglesia y proceso soberanista

Autor: Oriol TRILLAS, abogado

Así como Stalin se preguntaba, con intención sarcástica, cuántas divisiones tenía el Papa, no podemos dudar de que el independentismo catalán(...)

Leer más...

El Sínodo de las selvas vírgenes y de lo…

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

La Santa Sede ha anunciado la celebración en Roma, para el mes de octubre del año que viene, de un Sínodo extraordinario dedicado a la(...)

Leer más...

Cosas del fin del mundo. Los "novísimos"…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

En el importante diario "la Repubblica" del cual es fundador, Eugenio Scalfari,(...)

Leer más...

La superabundancia de los dones de Dios

Autor: Francisco Javier GARCÍA, químico

La fiesta de los Ángeles Custodios me ha hecho caer en la cuenta de la superabundancia de los dones de Dios. A primera vista, podría parecer que la(...)

Leer más...

La nueva represión de los teólogos catól…

Autor: Dan HITCHENS, periodista

Los católicos ortodoxos están enfrentando «persecución» - y no desde el ámbito secular, sino de sus propios(...)

Leer más...

Se puede cambiar de rumbo y acabar con e…

Autor: Fernando CHICA, monseñor observador permanente del Vaticano ante la FAO

Es un escándalo que todavía haya hambre y malnutrición en el mundo”. Estas palabras del Papa Francisco, en(...)

Leer más...

Cómo se destruye el catolicismo en Améri…

Autor: David CARLINE, profesor de Filosofía y Sociología

Si se hace un repaso de la historia del protestantismo liberal en los(...)

Leer más...

Pruebas para el cónclave. Parolín en "po…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Son tres los candidatos a Papa sobre los que se susurra dentro y fuera del Vaticano. Uno(...)

Leer más...

El Vaticano apoya a España

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Voy a tratar de nuevo, en este comentario semanal a la actualidad de la Iglesia, del intento de independencia de una parte de España, Cataluña,(...)

Leer más...

Impactante investigación sobre católicos…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Es cada vez más frecuente que los profesores de grupos de escolares protestantes del norte de Europa(...)

Leer más...

¡Inmenso e intenso dolor!

Autor: Antonio CAÑIZARES, cardenal arzobispo de Valencia

Somos muchos los que sentimos como una daga de dolor intenso, clavada en lo más profundo de nuestras(...)

Leer más...

Violencia y víctimas en Cataluña

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Escribo este artículo a dos días de la celebración del referéndum ilegal e inconstitucional que los independentistas quieren llevar a cabo en Cataluña para separarla(...)

Leer más...

Silencio

Autor: Marco TOSATTI, periodista

Primero, denigrar. Adjudicar al adversario una etiqueta que lo ponga en dificultades ante la opinión pública, lo coloque a la defensiva.(...)

Leer más...

El brazo armado del Papa en el relato de…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

El domingo 24 de septiembre, pasadas las doce de mediodía, la sala de prensa de la Santa(...)

Leer más...

Por qué lucho contra la eutanasia en los…

Autor: René STOCKMAN, superior general de los Hermanos de la Caridad

En el año 2002 Bélgica legalizó la eutanasia en nombre de la «dignidad» de(...)

Leer más...

Iglesias paralelas en Latinoamérica

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Los obispos de Bolivia han estado en el Vaticano en visita “ad limina”, que es una especie de rendimiento de cuentas amigable que los obispos(...)

Leer más...