Text Size
Too many requests
Thursday, January 18, 2018
bg articulos

  

La frase del día: 

"Solo el que sirve con amor sabe custodiar"
Papa Francisco

Los frutos de una disciplina blanda

There are no translations available.

Autor: Mark A. PILON, sacerdote

Cuando yo estaba en el seminario a principios de los sesenta, se nos enseñó el concepto de que la rígida disciplina centenaria de la Iglesia sería una cosa del pasado después del Concilio Vaticano II. Supuestamente, esta rigidez realmente no había servido para salvaguardar las enseñanzas de la Iglesia, así que se necesitaba un nuevo enfoque más suave.

Medio siglo después, ya tenemos los resultados, y es indiscutible que el enfoque más suave no funcionó. Además del éxodo de sacerdotes, monjas y religiosos, ha habido una enorme pérdida del conocimiento de las enseñanzas de la Iglesia entre los laicos. Y no es de extrañar, ya que se ha hecho poco esfuerzo en aclarar dichas enseñanzas desde los antiguos nefastos días de la «rígida disciplina».

El mal ejemplo citado con más frecuencia entonces era el esfuerzo hecho por el Papa San Pío X para erradicar el modernismo, despidiendo a los profesores disidentes y después, en 1910, instituyendo el juramento Anti-Modernista que «debe ser hecho por todo el clero, pastores, confesores, predicadores, superiores religiosos, y profesores de seminarios filosóficos -teológicos». Este juramento empezaba por acoger y aceptar «todas y cada una de las definiciones que han sido descritas y declaradas por la infalible autoridad de la Iglesia, especialmente aquellas verdades principales que se oponen directamente a los errores de estos días».

Aquellos errores eran brevemente explicados, seguidos por este acatamiento:

« Yo acato y me adhiero con todo mi corazón a las condenaciones, declaraciones, y a todas las prescripciones contenidas en la encíclica Pascendi y en el decreto Lamentabili, especialmente las concernientes a lo que se conoce como la historia de los dogmas».

Los críticos «iluminados» de este juramento fueron muchos y prominentes durante el Concilio Vaticano II, y se impusieron sólo dos años después de que concluyera. En 1967, la CDF bajo el papado de Pablo VI emitió una Profesión de Fe bastante acortada «en sustitución de la forma tridentina y del juramento anti-modernista». Es una breve reafirmación del Credo con una apostilla final:

«También acepto y guardo firmemente todas y cada una de las verdades que se refieren a la doctrina de la fe y la moral, tanto las solemnemente definidas por la Iglesia como las afirmadas y declaradas en el magisterio ordinario, así como aquellas doctrinas propuestas por dicho magisterio».

Hasta aquí está bien, pero no cita ningún error específico, incluso cuando contradicen «el magisterio ordinario» de la Iglesia. En este punto, los errores pueden haber llegado a ser tan numerosos que era necesario abreviar el juramento o la profesión.

Pero no estoy seguro de que ésta fuera la única razón. El cambio también reflejaba un deseo por parte de elementos poderosos del Concilio de presentar al mundo una cara más amable de la Iglesia.

Pio X era demasiado listo para pensar que un juramento iba a limpiar la Iglesia de los disidentes herejes. Pero fue un indicativo para los obispos que estaban obligados por su propio oficio a disciplinar y despedir no solo a aquellos que rechazaron hacer el juramento sino también a lo que apoyaron doctrinas heréticas.

El Vaticano II había confirmado la autoridad y la responsabilidad de los obispos como verdaderos sucesores de los apóstoles. Así, se podría argumentar que, si los obispos cumplen su seria obligación de salvaguardar la fe, tal juramento- al menos no uno tan detallado- no sería necesario.

Desafortunadamente, después del Concilio la disciplina casi desapareció, al menos en lo que concernía a salvaguardar la fe. Fijémonos en la abierta y masiva disensión con respecto a la Humanae Vitae, ciertamente un ejercicio del Magisterio ordinario del Papa, pero también una reafirmación formal de la constante enseñanza del Magisterio Ordinario Universal, que fue definido como infalible tanto por el concilio Vaticano I como por el Vaticano II.

Aun así es difícil pensar en alguien entre «el clero, los pastores, confesores, superiores religiosos, predicadores, y profesores de seminarios filosóficos-teológicos» que fuera abiertamente disciplinado por su obispo por disentir de esta enseñanza. En realidad, llevó veinticinco años quitar de su puesto a uno de los líderes del disentimiento, Charles Curran, de una universidad pontificia (la universidad católica de América). Muchos otros continuaron en sus puestos en instituciones católicas hasta que se jubilaron.

San Juan Pablo II y Benedicto XVI intentaron cambiar las cosas, pero con poco éxito.

Parte del problema residía en el hecho de que varios obispos eran, ellos mismos, disidentes, aunque secretamente, por miedo a las repercusiones. Yo sentía cierto respeto por la honestidad, al menos de uno o dos obispos, que se oponían abiertamente a la Humanae Vitae. Pero tendría que ser uno muy ingenuo para pensar que había solo uno o dos obispos disidentes. Eso se ha visto claramente en los últimos años.

Inevitablemente, la iglesia blanda se convirtió aún en más blanda en lo que concernía al creciente problema de los laicos y políticos católicos que apoyaban claramente crímenes contra la humanidad tales como el aborto. ¿Cómo podían los obispos disciplinarlos cuando ellos mismos habían sido incapaces de hacerlo con su propio clero y el profesorado de las universidades católicas?

El doble estándar debería haber sido obvio. De esta manera tenemos hoy una dirección en la Iglesia que habla continuamente, pero que no hace virtualmente nada para proteger la fe de los pequeños, que siempre han sido objeto de amor especial por parte de Nuestro Señor, y de los grandes Papas de la historia. A menudo esta disciplina blanda se justifica en términos de caridad. Pero ¿qué hay de la caridad hacia los pequeños que son fácilmente - y gravemente - confundidos?

Los católicos de a pie saben bien que las palabras son vanas si no están respaldadas por los hechos. Saben que ninguna empresa de éxito podría funcionar en la manera en que la Iglesia Católica ejerce la disciplina. Si una persona con autoridad estuviera en desacuerdo con su misión o negara los principios que rigen la misma, pronto se vería al descubierto.

Cuando los obispos no logran imponer la disciplina sobre aquéllos que tienen grandes responsabilidades, sus palabras ya no son tomadas en serio por las personas corrientes. Quizás por eso muchos fieles católicos se han alineado con el mundo secular en materias como el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual, o cualquier otro asunto.

Sin embargo, la víctima final del fracaso de mantener la disciplina es la verdad. Si no estás dispuesto a defender la verdad, entonces la verdad en sí misma será objeto de opinión. Esto es, tristemente, con lo que hoy nos encontramos.

Prev Next

Mi casa es casa de oración

Autor: Antonio CAÑIZARES, cardenal arzobispo de Valencia

Queridos hermanos sacerdotes, queridos todos: os escribo esta carta con todo cariño y con la normal preocupación y máximo interés(...)

Leer más...

En Chile, Francisco se desdobla. Y no se…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Leer más...

Falsos derechos, prudencia y libertad re…

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Todos los años el Santo Padre se reúne con los embajadores acreditados ante la Santa Sede. El discurso al Cuerpo Diplomático es uno(...)

Leer más...

Historias de Curia. El desquite del card…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

El Leer más...

Tres opciones para el futuro

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Hay unos datos recientes sobre la situación de la Iglesia en España, que nos pueden ayudar a entender no sólo lo que está(...)

Leer más...

Por qué Ratzinger no es herético. La pal…

Autor: Sandro MAGISTER, Periodista

El ataque frontal a la teología de(...)

Leer más...

Ratzinger rehabilita a Müller. Pero tamb…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Leer más...

Se desploman los bautizos en España. Alg…

Autor: José Manuel GONZÁLEZ GUADALIX, sacerdote

Números cantan y además con una tenacidad insultante. Aporto dos datos. En el año 2015 se(...)

Leer más...

Continuidad sin ruptura

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Justo antes de acabar el año, Benedicto XVI, nos ha regalado una nueva y breve intervención, en forma de prólogo a un libro(...)

Leer más...

Familia cristiana e ideología de género

Autor: Pedro TREVIJANO, sacerdote

El domingo después de Navidad y anterior a Año Nuevo, si(...)

Leer más...

Vaticano sin paz. Dinero, sexo y pesebre…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Navidad de tensión este año en el(...)

Leer más...

Nuestros esfuerzos y los giros inesperad…

Autor: José Luis RESTÁN, periodista

Al comienzo de su libro La infancia de JesúsLeer más...

El Niño Jesús, el origen de la Creación …

Autor: Pedro TREVIJANO, sacerdote

En estos días navideños los cristianos celebramos con alegría la venida al mundo del Salvador, su Nacimiento, o dicho(...)

Leer más...

Navidad y esperanza

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Entre tantas preocupaciones e incluso escándalos, que salpican nuestra vida, la de la sociedad y la de la Iglesia, se nos puede olvidar(...)

Leer más...

Nadie lo escucha cuando defiende la vida…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Leer más...

Un reino en guerra civil

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Mientras los católicos estamos enzarzados en cuestiones que nos dividen, los que desde fuera promueven dichas discusiones van ganando terreno, no sólo contra(...)

Leer más...

Una soberanía de Dios sobre Jerusalén, "…

Autor: Graziano MOTTA, periodista

Se ha reabierto la disputa por Jerusalén, o mejor dicho, por la reivindicación exclusiva de su soberanía musulmana, con(...)

Leer más...

Sobre la publicación de la carta del Pap…

Autor: Edward PETERS, doctor en Derecho Canónico

Hace unos tres meses predije que la carta del Papa Francisco a(...)

Leer más...

Fariseos del sexo

Autor: Miguel ARAGUREN, escritor

Todos participamos de ciertos fariseísmos. Casi siempre son menores, como cuando entre amigos decimos despreciar a las revistas del(...)

Leer más...

Myanmar y Bangladesh, mucho más que rohi…

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

La visita del Papa a Myanmar y Bangladesh, que terminó el sábado, ha estado marcada por la situación de la etnia rohingya. Reprimida(...)

Leer más...

Remedios maltratadores

Autor: Juan Manuel DE PRADA, escritor

Los remedios con que nuestra época pretende combatir la calamidad del maltrato a la mujer sólo contribuirán(...)

Leer más...

Cisneros

Autor: Luis SUÁREZ, escritor

Se han cumplido quinientos años desde la muerte de un protagonista excepcional para la Historia de España, el cardenalLeer más...

El cadáver de España

Autor: Juan Manuel DE PRADA, escritor

El vaticinio de Menéndez Pelayo se cumple implacablemente: la unidad histórica de España se fraguó sobre la(...)

Leer más...

Europa, de cristiana a musulmana

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Una semana más, por tercera vez, el Santo Padre ha dedicado su catequesis de los miércoles a la Eucaristía. Ha recordado en esta(...)

Leer más...

Tentaciones a superar por la Iglesia

Autor: Antonio CAÑIZARES, cardenal arzobispo de Valencia

En las actuales circunstancias, la Iglesia, los cristianos, necesitamos superar tres soluciones equivocadas o tres riesgos(...)

Leer más...

Ante la muerte

Autor: Pedro TREVIJANO, sacerdote

Noviembre es un mes especialmente dedicado a los difuntos. Leemos en «Misericordia et Misera» del Papa Francisco en el(...)

Leer más...

Cardenal George, cardenal Cupich, la fid…

Autor: Luis Fernando PÉREZ, periodista

Palabras del cardenal Francis George, arzobispo de Chicago, durante una charla de 2010 a sacerdotes recién(...)

Leer más...

Eucaristía y vida

Autor: Santiago MARTÍN sacerdote

Pasan muchas cosas en la Iglesia cada semana y a veces son tan graves que no queda más remedio que fijarse en ellas para aportar(...)

Leer más...

Los frutos de una disciplina blanda

Autor: Mark A. PILON, sacerdote

Cuando yo estaba en el seminario a principios de los sesenta, se nos enseñó el concepto(...)

Leer más...

La identidad de Cataluña

Autor: José María PETIT, filósofo

Los pueblos, como los individuos, tienen su propia identidad que se fundamenta(...)

Leer más...

Dolor, sorpresa y confianza

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Las cosas, en la Iglesia y en la misma sociedad, se suceden tan rápidas que lo que era noticia un día, al siguiente queda rápidamente(...)

Leer más...

Un teólogo escribe al Papa: Hay caos en …

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Thomas G. Weinandy es uno de los teólogos más conocidos. Vive en Washington, en el Seminario de(...)

Leer más...

El cardenal Müller sobre "Amoris laetiti…

Autor: Néstor MARTÍNEZ, filósofo

El Card. Müller ha escrito la introducción a un libro de Rocco Buttiglione en(...)

Leer más...

¿Qué reforma? ¿Qué cambios?

Autor: George WEIGEL, escritor

A pesar de la formulación que ustedes oirán antes y después del 31 de octubre en relación al quinto centenario de(...)

Leer más...

Vuelve la Europa católica

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

En Europa había muchas naciones consideradas “católicas” debido a que esa era la religión de la mayoría de sus habitantes. Pero, de éstas, sólo cinco(...)

Leer más...

La bofetada de Francisco al cardenal Sar…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

La carta con la que en los días pasados Francisco(...)

Leer más...