Text Size
Sunday, September 22, 2019
bg articulos

  

La frase del día: 

"Solo el que sirve con amor sabe custodiar"
Papa Francisco

¿Vivimos una hora de esperanza?

There are no translations available.

Autor: Antonio CAÑIZARES, cardenal arzobispo de Valencia

Respondo a la pregunta del título rotundamente: sí, vivimos una hora de esperanza que no defrauda. Estos días me están preguntando en diversas ocasiones si soy optimista ante lo que nos sucede y la respuesta es: «No puedo ser optimista, porque las cosas no van bien. Pero tengo esperanza, que siempre es para tiempos difíciles». Vivimos la hora de Dios, el tiempo de la esperanza que no defrauda, «una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino» (Benedicto XVI, Spe salvi, n.19).

La meta es la vida eterna, vida con Dios. Nuestra esperanza, la gran esperanza, la que sustenta la certeza de la fe en Cristo, brota de Dios y tiene como meta a Dios. Las esperanzas humanas no bastan sin la gran esperanza, resultan limitadas de suyo aunque la llama del hambre de la gran esperanza, de lo infinito, siempre permanece encendida. «Esta gran esperanza sólo puede ser Dios, que abraza el universo, y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar. De hecho, el ser agraciado por un don forma parte de la esperanza. Dios es el fundamento de la esperanza; pero no cualquier dios, sino el Dios que tiene un rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo a cada uno en particular y a la humanidad en su conjunto» (Spe salvi, n. 31).

Por esto comprenderán que incluso me moleste el que se presente a la Iglesia como una gran ONG, aunque los beneficiados sean los pobres, únicamente los pobres, como si esa fuese la salvación que anhela el corazón humano. Solucionada la pobreza, Dios sobra, se convierte en algo superfluo; la salvación va más allá y llena el corazón de todos. Corren «tiempos recios» para la fe y para el hombre. Padecemos a menudo un oscurecimiento de la esperanza, un cierto miedo en afrontar el futuro: vivimos, aunque no queramos reconocerlo así, tiempos de desesperanza.

Por ejemplo, hoy vemos frecuentemente en el rostro de los jóvenes una extraña amargura, un conformismo bastante lejano del empuje juvenil hacia lo desconocido. La raíz más profunda de esta tristeza es la falta de una gran esperanza y la imposibilidad de alcanzar el gran amor. Todo lo que se puede esperar ya se conoce y todo amor desemboca en la desilusión por la finitud de un mundo cuyos enormes sustitutos no son sino una mísera cobertura de una desesperación abismal. Y así la verdad de que la tristeza del mundo conduce a la muerte es cada vez más real. Ahora solamente el flirteo con la muerte, el juego cruel de la violencia, es suficientemente excitante como para crear una apariencia de satisfacción. Signos de este panorama son: el vacío de un pensamiento nihilista, el relativismo que se ha apoderado de tantos y tantos en nuestra sociedad, una difusa fragmentación de la existencia; al mismo tiempo, una fuerte secularización de la sociedad con, incluso, repercusiones internas en la misma comunidad eclesial, y el avance, propiciado claramente por algunos poderes, de un laicismo cultural y social en el que Dios ni cuenta ni puede contar en la vida social y pública; fenómenos como las ideologías del poshumanismo, de la posverdad, o de género –todas con la misma raíz de suprimir a Dios y al hombre–. Inseparable de esto, una cierta generalización de la cultura de la increencia que aparece con especial fuerza en amplias capas de la población más joven; todo ello va acompañado de una quiebra y gran desconcierto moral que define el ambiente cultural y social que se respira, con la paganización y modelos de vida en contraste con el Evangelio que se difunden tan extensa como irresponsablemente hoy. Pero es que, además y detrás o en el fondo, lo que todo esto delata es una sociedad con hombres seguros de su poder, de sus posibilidades y de sí mismos, porque confían únicamente en sí mismos, son incapaces de rezar y no esperan, no esperan en un amor, en una bondad y en un poder que va más allá de las posibilidades de ellos; estamos en «una sociedad que hace de lo auténticamente humano un asunto únicamente privado, y se define a sí misma en una total secularización», convirtiéndose así en un lugar propicio para la desesperación. Es una sociedad que «se funda de hecho en una reducción de la verdadera divinidad del hombre», de su grandeza, de su aspiración a altos vuelos y grandes metas. «Una sociedad cuyo orden público viene determinado por el agnosticismo no es una sociedad que se ha hecho libre, sino una sociedad desesperada, señalada por la tristeza del hombre, que se encuentra huida de Dios y en contradicción consigo misma» (Joseph Ratzinger, Mirar a Cristo, 82).

Es público, por lo demás, y hay que saberlo y ser consciente de ello, que existe un proyecto de alcance en valores culturales y, por tanto, ideológicos con los que se quiere definir por mucho tiempo la identidad social e histórica de nuestra sociedad para que sea «moderna». Se trata de un proyecto que no es nuevo, pero que se está radicalizando y acelerando entre nosotros, y que responde a una concepción ideológica basada en una ruptura antropológica radical, es decir, en una nueva visión del hombre, radicalmente distinta de la que hemos recibido como herencia y patrimonio común. Este proyecto, como es sabido, se asienta en tres pilares básicos e interrelacionados: relativismo moral, laicismo e ideología poshumanista, posverdad o de género, con todo lo que estos pilares llevan consigo. Se trata de un proyecto universal, pero utiliza nuestra sociedad como un escenario clave, con la clara pretensión de una proyección sobre otros lugares. Encuentra sus principales obstáculos en la Iglesia católica como referente y en la familia como transmisora de un poso de valores.

¿Y a pesar de eso y de otras realidades en el fondo más duras podemos tener esperanza? Sí, porque Dios no abandona al hombre y la prueba es Jesucristo. Lo veremos que es así.

Prev Next

Pérdida y necesidad de la religiosidad p…

Autor: Clementino MARTÍNEZ, sacerdote

A partir de los años sesenta del siglo pasado y durante(...)

Leer más...

Miedo al cisma

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Las ruedas de Prensa del Santo Padre en el avión, a la ida o a la vuelta de los viajes a los(...)

Leer más...

En Amazonia los diáconos casados ya dice…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Desde hace unos días circula en la(...)

Leer más...

Cristo, turista accidental

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Dos cardenales, Brandmüller y Burke, han escrito a sus colegas pidiéndoles que rompan su silencio sobre la catástrofe que puede caer sobre(...)

Leer más...

De la institucionalización de la sodomía…

Autor: Federico HIGHTON, sacerdote misionero en Tíbet

Pocos saben que la pedofilia(...)

Leer más...

Volver a Dios

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Cuando el Papa Benedicto XVI escribió su ensayo sobre las causas de la pederastia dentro de la Iglesia, como contribución a la(...)

Leer más...

¿Es inocente el cardenal Pell?

Autor: Michael WARREN, periodista

La rana nunca tiene en cuenta esa milésima de segundo en la que la temperatura del agua de la cacerola aumenta medio grado.(...)

Leer más...

Cinco grandes mentiras sobre las inmatri…

Autor: Óscar MOREJÓN, oficial del Registro de la Propiedad

La Iglesia tiene todo el derecho del mundo, amparada en(...)

Leer más...

Víctimas de falsas víctimas

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

El miércoles me desperté con la noticia de que el tribunal que juzgaba la apelación del cardenal Pell, había fallado en contra(...)

Leer más...

La vergüenza australiana

Autor: George WEIGEL, escritor

Habrá mucho que decir en las próximas semanas y meses sobre el rechazo por 2(...)

Leer más...

El caso Pell

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

El próximo miércoles se conocerá la sentencia del juicio de apelación sobre el cardenal Pell. Condenado por abusos sexuales a un monaguillo(...)

Leer más...

Carta del cardenal Pell desde la cárcel

Por su enorme interés, ofrecemos a continuación la carta escrita desde la cárcel por el cardenal Pell, en la que reitera su inocencia.

Leer más...

Los malos servidores

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

El conflicto interno que divide a la Iglesia y que nos está dejando sin fuerzas para lo esencial: evangelizar y ser el hospital(...)

Leer más...

El nuevo Instituto Juan Pablo II o cuand…

Autor: Roberto ESTEBAN DUQUE, sacerdote

Recuerdo haber estado en la Universidad Pontificia Comillas para que(...)

Leer más...

Sesenta años de guerra civil

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

George Weigel, uno de los más importantes escritores católicos norteamericanos, gran biógrafo de San Juan Pablo II, ha escrito un interesante y(...)

Leer más...

Los vándalos saquean Roma... de nuevo

Autor: George WEIGEL, escritor

Un ejercicio de puro vandalismo intelectual se ha desarrollado en Roma(...)

Leer más...

Cuestiones pendientes sobre las finanzas…

Autor: Edward PENTIN, periodista

En algún momento antes de octubre de(...)

Leer más...

Morir matando

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

El verano es poco propicio para meditaciones serias. El calor nos atonta y sólo pensamos en encontrar una sombra donde hallar un(...)

Leer más...

Los "viri probati", una degradación del …

Autor: José Manuel DELGADO, sacerdote

Estamos en la recta final hacia el(...)

Leer más...

Los jesuitas de Estados Unidos apoyan el…

Autor: Carlos ESTEBAN, periodista

La revista America, órgano de los jesuitas de Estados Unidos del que es redactor jefe el célebre ‘apóstol de los LGTBI’ padre James(...)

Leer más...

Chesterton y el obispillo

Autor: Juan Manuel DE PRADA, escritor

Leí hace algún tiempo que iba a abrirse la(...)

Leer más...

La lección de la "hermana tierra"

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

En medio de tantos elogios y críticas al “Instrumentum laboris” del Sínodo sobre la Amazonía, que nos promete un otoño caliente -junto con(...)

Leer más...

La Iglesia, en estado de excepción

Autor: Custodio BALLESTER, sacerdote

Mi condición de sacerdote que sí sabe del peso de la disciplina de la Iglesia a través de la jerarquía local,(...)

Leer más...

Muerte digna

Autor: Juan Manuel DE PRADA, escritor

Se nos avecina en los próximos años una campaña(...)

Leer más...

Héroes anónimos

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Si el Premio Nobel de la Paz fuera lo que fue cuando se lo dieron a Albert Schweitzer, a Martin Luther King,(...)

Leer más...

Longenecker sobre los argumentos para or…

Autor: Jorge SOLEY, economista

Suelo leer lo que escribe el P. Dwight Longenecker(...)

Leer más...

Cambio de época

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote

Las frases, las palabras, son tan peligrosas y significativas como los hechos e incluso a veces más. Esta ha sido una semana marcada(...)

Leer más...

Una crítica al "Instrumentum laboris" de…

Autor: Walter BRANDMÜLLER, historiador y cardenal

Realmente causa asombro que, en oposición a las asambleas anteriores, esta vez el sínodo de los obispos trate exclusivamente de una(...)

Leer más...

Vaticano y abusos sexuales. Dos solucion…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Al tratar las vicisitudes de los abusos(...)

Leer más...

El Amazonas desemboca en Alemania

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Estamos ya acostumbrados, por desgracia, a que los “Instrumentum laboris” de los Sínodos sean polémicos, aunque luego lo que se apruebe no sea tan malo como(...)

Leer más...

El Sínodo, al servicio de la agencia neo…

Autor: José Antonio URETA, escritor

El periodista Edward Pentin del National Catholic(...)

Leer más...

El tren de la Amazonía ya ha salido. Pró…

Autor: Sandro MAGISTER, periodista

Leer más...

La diversidad sexual y la voluntad de Di…

Autor: Kofi ADZAKLUI-TUME, religioso FM

“Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los(...)

Leer más...

En defensa de la familia

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Desde el primer momento de su pontificado, Su Santidad el Papa Francisco ha dejado claro de forma inequívoca su frontal oposición a(...)

Leer más...

Benedicto XVI: "Los Estados tienen el de…

Autor: Fernando PÉREZ-BUSTAMENTE, periodista

Llevamos mucho tiempo con una polémica abierta(...)

Leer más...

Eutanasia, derrota para todos

Autor: Santiago MARTÍN, sacerdote FM

Esta semana ha sido sometida a eutanasia una adolescente holandesa, Noa, víctima de(...)

Leer más...