El doble juicio del cardenal Pell

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Autor: Carlos ESTEBAN, periodista

El veredicto de culpabilidad contra el cardenal Pell en Australia, que será recurrido, plantea interrogantes graves sobre la presión mediática en juicios sobre pederastia clerical.

El cardenal George Pell ha sido hallado culpable en el juicio que se ha seguido contra él en Australia por abusos a menores sucedidos hace varias décadas, el eclesiástico de mayor rango en esta situación. Pero Pell, que ha mantenido en todo momento su inocencia, apelará, y testigos del caso como el periodista Ed Condon, de la Catholic News Agency (CNA), sugieren un linchamiento judicial.

“El cardenal George Pell siempre ha mantenido su inocencia y sigue haciéndolo”, ha señalado el abogado de Pell en una nota de prensa, en la que ha subrayado el dato significativo de que todos los cargos presentados -cinco en total- salvo aquel por el que ha sido finalmente hallado culpable se han retirado o sobreseído, y anunciando que ya se ha solicitado una apelación.

Ha sido difícil informar sobre las vicisitudes de este juicio, ya que las autoridades judiciales australianas aplicaron una orden mordaza que impedía toda comunicación sobre el mismo. Pero el canonista y periodista Ed Condon, de la Catholic News Agency (CNA), pudo burlar la prohibición al no distribuirse sus informaciones en territorio australiano, y la crónica que hizo en su día cuenta una extraña historia.

También el National Catholic Register supo por fuentes cercanas al tribunal que “todo el mundo en el juicio vio qué débiles eran las pruebas presentadas”. Según esa misma fuente, el juicio no era más que un “acto indignante de malicia perpetrado por un jurado lleno de prejuicios. La prensa le condenó hace ya tiempo en el tribunal de la opinión pública, y no ha recibido un juicio justo”.

Pero si la debilidad de las pruebas jugó a favor del cardenal, su negativa a sentarse en el banquillo para ser interrogado causó probablemente una mala impresión. Por su parte, Pell ha declarado en todo momento su inocencia, alegando que el abuso de menores le parece un crimen especialmente aborrecible y que los cargos contra él son pura invención. También se ha quejado de haber sido víctima de un despiadado juicio paralelo en los medios de su país, incluyendo filtraciones interesadas.

Muchos amigos del cardenal consideran que este juicio se iniciaba ya con el veredicto de culpabilidad descontado, y confían en que el resultado de la apelación sea el contrario y deje limpio el nombre del prelado australiano. El biógrafo papal George Weigel, amigo personal de Pell, hizo una implacable crítica del proceso para el Register, en la que aseguro que se llegó al veredicto de culpabilidad “pese a las abrumadoras pruebas de la defensa que demostraban que lo que se alegaba no podía haber sucedido, dada la disposición de los edificios, las circunstancias de tiempo y otras. Weigel opina que la decisión del jurado plante así “graves interrogantes sobre si algún clérigo católico acusado de abusos sexuales puede recibir un juicio justo hoy día, en alguna parte. Y, desde luego, en Australia”, un país que ha padecido una oleada de anticlericalismo azuzado por los medios.