el beato Jerzy Popiełuszko

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No podemos alegrarnos nunca de las desgracias que ocurren en el mundo. Pero lo cierto es que la aparición de santos se multiplica cuanto peor lo pasan los cristianos. Las persecuciones no sólo han dado a la Iglesia miles de ejemplos en lo mártires, es que incluso sin llegar a ello, cunado las cosas aunque difíciles no llegan a extremas, constantemente encontramos casos de personas que van más allá de lo que cualquiera estima como razonable y poniéndose en las manos de Dios y siguiendo el ejemplo de Jesucristo, hacen y dicen lo que toca aún a costa de su vida.

Un ejemplo perfecto de esto lo encontramos en Jerzy Popiełuszko, sacerdote polaco que le tocó vivir una difícil época de su país. Por si fuera poca dificultad para un católico vivir bajo el tiránico régimen comunista, la fuerte implantación del sindicato independiente "solidaridad" opuesto abiertamente al régimen, provocó que la tiranía respondiese como acostumbra: con la ley marcial. Mientras estuvo vigente tan sólo la Iglesia tuvo cierta libertad para alzar la voz. Aprovechando el momento y con el beneplácito de episcopado polaco (siguiendo el legado que dejara Stefan Wyszyński) Popiełuszko programó una misa mensual por la Patria. En ellas, por medio de sermones de alto contenido político social, el sacerdote atacó al régimen, solicitó la liberación de lo presos, el fin de las injusticias, la aplicación de medidas en aras a los derechos humanos y estimuló el perdón al verdugo; todo esto desde un inmenso amor a Dios y a su patria, Polonia.

Como capellán de “Solidaridad” estuvo siempre con los trabajadores durante las huelgas, ayudaba a las familias de los obreros perseguidos y encarcelados. Popiełuszko, queriendo realizar su vocación sacerdotal de servir a la humanidad participó intensamente en la vida social. “Solidaridad” no fue sólo un sindicato de los trabajadores. Se formó desde el principio como un movimiento nacional de diez mil personas. Fue el primer movimiento en el que la Iglesia católica y el mundo de los trabajadores se unieron. “Solidaridad” desde su nacimiento, en 1980, representó lo contrario de la filosofía marxista y comunista. Iglesia católica y obreros estaban coherentemente y sólidamente juntos. Esto al estado ateo le provocaba profundo disgusto.

Los sermones de Popiełuszko eran normalmente transmitidos por Radio Free Europe, con lo cual se volvió famoso a lo largo de toda Polonia por su postura intransigente contra el régimen. La policía política trató de acallarlo; sin éxito. Fue detenido y por las presiones del pueblo y el clero amnistiado. Finalmente el 19 de octubre de 1984 fue golpeado y asesinado por tres oficiales de la policía de seguridad. Luego, su cuerpo fue lanzado al interior del rió Vístula desde donde fue recuperado el 30 de octubre de 1984. Las noticias del asesinato político causaron una conmoción en toda Polonia y los asesinos y uno de sus superiores fueron condenados por el crimen. Más de 300.000 personas asistieron al funeral del sacerdote, incluyendo a Lech Walesa, el 3 de noviembre de 1984.