El movimiento LGBT protesta contra la Iglesia anglicana

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La «Iglesia» de Inglaterra (comunión anglicana) ha sido cuestionada por activistas LGBTI, incluidos algunos de sus propios obispos, por afirmar que se mantendrá en la posición bíblica sobre la moral sexual.

Un documento publicado la semana pasada por la Cámara de Obispos de la Iglesia de Inglaterra dijo que el matrimonio entre un hombre y una mujer siempre se ha considerado como «fundamental para la estabilidad y la salud de la sociedad humana».

Además añadía que «las relaciones sexuales fuera del matrimonio heterosexual no cumplen con los propósitos de Dios para los seres humanos» y advertía que «la llegada del matrimonio entre personas del mismo sexo, a través de la Ley de 2013, no ha cambiado la enseñanza de la iglesia sobre el matrimonio o las relaciones entre personas del mismo sexo».

El lobby gay "protesta"

Como cabía esperar, algunos se han opuesto. En una carta abierta a los arzobispos de Canterbury y York, los disidentes atacan a su Iglesia por aferrarse a la enseñanza bíblica y la acusan de estar «obsesionada con el sexo».

Los activistas LGTB afirman igualmente que la declaración de los obispos «ha dañado significativamente la misión de la iglesia», y dicen que el tono del documento era «ofensivo» e «indiferente a su impacto en los millones de personas que afecta».

La carta de protesta fue firmada por Alan Wilson, obispo de Buckingham; Jayne Ozanne, activista LGBT y miembro del Sínodo General, y otras figuras prominentes dentro de la comunión anglicana en Inglaterra.

Los protestantes afirman sentirse «muy decepcionados», a pesar de que la declaración de la semana pasada simplemente reitera la posición formal y tradicional de la Iglesia de Inglaterra sobre la ética sexual.

En su ordenación, los ministros de la Iglesia de Inglaterra se comprometen a respetar los 39 artículos, que establecen la posición de la Iglesia en un amplio número de áreas.

En su sección sobre la autoridad de la Iglesia, dice que «no es lícito que la Iglesia ordene algo que sea contrario a la Palabra de Dios escrita».