La policía italiana impide el acceso a la basílica de San Pedro

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Excepto por motivos laborales, el acceso a la Plaza que depende de la policía italiana está cerrado. La Guardia suiza confirma que ese cierre lleva consigo automáticamente el de la Basílica.

La policía italiana, que tiene jurisdicción sobre la Plaza de San Pedro, ha cerrado el acceso a la plaza, prohibiendo el paso a toda persona excepto para fines laborales poco antes del mediodía de hoy, 10 de marzo.

La medida que relatan Mares y Hannah Brockhaus en CNA, está derivada del decreto del gobierno italiano que extendía las medidas de cuarentena de las provincias del norte a todo el país, en un intento de frenar la propagación del coronavirus.

La Guardia suiza ha confirmado también que los peregrinos y turistas no pueden acceder tampoco a la Basílica para rezar, porque si la plaza está cerrada, la basílica se cierra «automáticamente».

Auntque el Estado de la Ciudad del Vaticano tiene su propio aparato legal que es autónomo y separado del sistema legal italiano, el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha declarado en repetidas ocasiones que la Ciudad del Vaticano está implementando medidas para prevenir la propagación del coronavirus en coordinación con las autoridades italianas.

Además, el Vaticano también ha decidido cerrar la unidad móvil del servicio de correos del Vaticano (situada en la misma Plaza de San Pedro), los dos puntos de venta de la Librería Editorial Vaticana, el Servicio Fotográfico de L’Osservatore Romano (al que se podrá acceder vía online) y el centro comercial situado en la antigua estación de tren.

Sin embargo, la farmacia y el supermercado del Vaticano seguirán abiertos, aunque con acceso limitado y controlado, como sucede con los supermercados situados en territorio italiano.

Otro servicio interno del Vaticano que permanecerá cerrado al público a partir de mañana miércoles 11 de marzo es el comedor para empleados, que se sustituirá por un servicio de entrega a demanda de las diferentes entidades de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Esta decisión se une a otras adoptadas por el Vaticano y por la Conferencia Episcopal Italiana para prevenir posibles contagios de coronavirus, siempre con la necesaria coordinación con las autoridades italianas.

De esta manera, el Vaticano ya había cancelado la celebración pública del Ángelus dominical y la Audiencia General de los miércoles.

Los miles de sacerdotes que actualmente residen en la Diócesis de Roma todavía pueden celebrar misa en privado después de que la diócesis suprimiera las misas públicas el 8 de marzo en su interpretación para cumplir con el decreto del gobierno.

Las iglesias en toda la ciudad también han permanecido abiertas para la oración privada con algunas parroquias que ofrecen adoración eucarística. Muchas comunidades religiosas en Roma han seguido asistiendo a misas privadas en sus residencias.