El último discurso del Papa a los cardenales tiene un antecedente. Que debía permanecer secreto

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Autor: Sandro MAGISTER, periodista

También esta vez, en el discurso que dirige cada año a la curia vaticana antes de Navidad, el papa Francisco ha caído bruscamente sobre los desafortunados oyentes.

El año pasado se la había tomado con los Judas “que se esconden detrás de las buenas intenciones para apuñalar a sus hermanos y sembrar cizaña”.

Hace dos años había puesto en la picota a los “traidores de la confianza” que “se dejan corromper por la ambición o por la vanagloria, y cuando son alejados delicadamente se auto declaran erróneamente  mártires del sistema, del ‘Papa no informado’, de la ‘vieja guardia’…, en vez de recitar el ‘mea culpa’”.

¿Y este año a quién puso en la mira el Papa? Más abajo se informan los pasos más espinosos del discurso dirigido por el Papa a la curia romana en la mañana del sábado 21 de diciembre.

Pero antes se da noticia de otro encuentro acontecido hace pocos días entre Francisco y los cardenales. Un encuentro que comenzó mal y terminó todavía peor.

De este encuentro ningún órgano de información del Vaticano se ha hecho eco hasta ahora. Pero lo hubo. Aconteció en la capilla vaticana de Santa Marta, la mañana del viernes 13 de diciembre, en el cincuenta aniversario de la primera Misa celebrada por Jorge Jorge Mario Bergoglio.

Quien propuso al papa Francisco festejar esta reaparición con una Misa celebrada por él junto a los cardenales que residen en Roma fue algunas semanas antes el cardenal Angelo Sodano, en su calidad de decano del colegio cardenalicio.

Francisco había respondido que no. Pero Sodano no se dio por vencido y gracias al cardenal Giovanni Battista Re, vicedecano del sacro colegio cardenalicio, intervino nuevamente sobre el Papa, al final logró doblegar su resistencia.

Al enviar a los cardenales la carta de invitación al encuentro, Sodano hizo alusión al rechazo inicial opuesto por Francisco.

Quien, sin embargo, solo atenuó ligeramente su repulsión. El 13 de diciembre se celebró la Misa, pero en el más absoluto silencio por ambas partes. El Papa no pronunció la homilía y no dijo una sola palabra ni antes ni después del rito. Y Sodano ni siquiera pudo leer el mensaje de augurio que había preparado, en nombre no sólo de los presentes sino de todo el colegio cardenalicio. Terminada la Misa Francisco saludó rápidamente uno por uno a los cardenales y se retiró.

En la tarde, tanto en “L’Osservatore Romano” como en “Vatican News” se publicó el mensaje augural del cardenal Sodano. Pero sin dar noticia ni proporcionar una sola imagen de la Misa celebrada con el Papa.

Esta era, en efecto, la orden taxativa del pontífice: ninguna noticia y ninguna foto.

Es inútil decir que los cardenales congregados en Santa Marta han quedado muy golpeados por la frialdad mostrada por el Papa respecto a ellos. Una frialdad de la que no comprenden el motivo.