El negocio de las células madre embrionarias

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Autor: Diego CONTRERAS, periodista

Con la etiqueta “investigación con embriones” se quieren decir dos cosas: por un lado, se busca identificar las características específicas de un embrión concreto; por otro, utilizar parte del embrión (las famosas células madre) con la intención de descubrir modos para curar enfermedades.

Ambos proyectos presentan importantes problemas éticos y antropológicos. Lo escribe el biólogo Jacques Testart, “padre” de la primera niña francesa nacida con la FIVET (muy crítico desde hace años con esas mistas técnicas). Y lo hace en las páginas de Liberation, órgano por excelencia de la “gauche” francesa, con un artículo de título  explícitamente agresivo: “Caníbales y comerciantes en busca del embrión”. Solo ahora –subraya- estamos empezando a ver las consecuencias que está provocando la FIVET (fecundación artificial, en pipeta,  seguida de la transferencia del embrión al útero).

Testart afirma que la primera vía –identificar las características de un embrión específico- está conduciendo a la eugenesia. De hecho, el diagnóstico pre-implantatorio (previo a la transferencia del embrión al útero) se usa con ese fin eugenésico: seleccionar siguiendo el criterio del “horóscopo genético”. Se trata de una “eugenesia democrática”, que es el mayor riesgo introducido en la sociedad por la fecundación artificial.

Ante la segunda vía, la investigación con células madre, Testart manifiesta su asombro, pues se está realizando en humanos algo que no ha sido todavía probado en animales. Y más aún cuando la posibilidad de sacar células madre pluripotentes de la piel se está demostrando “un descubrimiento espectacular”, que no tiene las contraindicaciones de las células madre embrionarias (desarrollo de tumores) [ni los problemas éticos que supone destruir un embrión, añado yo].

Testart ofrece una pista para entender el por qué de esa urgencia por “conquistar” el embrión humano, a pesar de la falta de resultados y de que existen otras vías. Es una hipótesis: las células madre embrionarias son más propicias, si funcionaran, para la “industrialización de la terapia celular”. Las adultas son más "personalizadas", por lo que escapan a la lógica de las patentes...  Es decir, todo es una cuestión de dinero, aunque se la vista con grandes discursos sobre la Libertad de la Investigación Científica.