La renuncia papal

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Hoy su santidad Benedicto XVI ha anunciado que renuncia el día 28 de Febrero. De tan infrecuente que resulta la decisión todo el mundo la comenta, católicos o no. La trascendencia del papado tiene estas cosas.

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Desde San Pío X puedo decir que no he sentido mayor afinidad por un Papa como por el que siento por BXVI. Con ilusión deseaba que fuera el elegido y el tiempo me ha demostrado que mi pensamiento en la bondad de su pontificado era acertado. No todo ha sido bueno o correcto. He sido crítico con varios de sus nombramientos y con su decisión de mantener en el cargo a varias personas. Pero ha resultado un pontificado sobresaliente. Y ahora el borrón. La renuncia.

 

 

 

 

 

Creo que su pontificado pasará a la historia por dos motivos fundamentales. El primero por el correcto diagnostico respecto al mal ideológico que aquejaba a la Iglesia desde hacía décadas. Una asunción de la hermenéutica de la ruptura tras el Concilio Vaticano II, basándose en un supuesto “espíritu” que los mismos padres conciliares negaban (Joseph Ratzinger fue un importante padre conciliar) y en línea opuesta a la letra de los textos conciliares. Como punto fuerte de dicha defensa de la hermenéutica de la continuidad la liberalización del uso del rito extraordinario. El trato recibido por los defensores de dicho rito había sido una herida sin sanar dentro de la Iglesia por motivos ideológicos injustificados. Esa herida no ha sanado aún, pero cerca está el día.

 

La segunda razón por la que pasará a la historia es por su decisión irrevocable de limpiar a fondo de podredumbre a la Iglesia como institución. Al grito de ¡Basta ya! ha dado fin a una política incorrecta frente a los abusos (sexuales sobre todo). Basta ya de encubrir a sacerdotes indignos por pederastas. Basta de trasladarlos y pensar más en ellos que en las víctimas. Basta de sacerdotes amancebados y con hijos. Basta de indecencia sacerdotal. Por desgracia entre tanto deseo por limpiar la casa la derivación al basta ya de corrupción eclesial no ha tenido tanto éxito, poderoso señor es don dinero y en la curia se le ha torpedeado en esta materia todo lo posible.

 

Y ahora este borrón. Un gran borrón. Partamos de que su intención es la mejor. Pocos amaran con mayor ternura a la Iglesia que el Papa. Toda una vida entregada a su servicio, con un enorme sacrifico personal (físico, mental y de fama). Por ello dudar de sus intenciones es deshonesto. Su estado físico es claramente mejorable (permítaseme el eufemismo). Su cuerpo es el de un hombre de 85 años con un derrame cerebral hace tiempo, con múltiples achaques y con la recomendación expresa a no viajar largas horas en avión. Pero no está tan mal como para ser hospitalizado. El ejemplo de un beato Juan Pablo II al pie del cañón entrando y saliendo del Gemelli, está demasiado reciente para que lo olvidemos y no comparemos.

 

Pero BXVI alude también a una incapacidad espiritual. No tendrá fuerzas para una tarea casi titánica. Considerará que hace falta alguien con la energía, el empuje y el ímpetu necesario para meter en cintura a tanto curial díscolo. Pudiera ser, pero ¿puede un padre renunciar a su labor al no sentirse con fuerzas? ¿Puede un marido renunciar a su compromiso? ¿Puede un sacerdote decir hasta aquí hemos llegado y abandonar su parroquia? Poder, puede, deber, nunca. No se les pide actos superhumanos, pues Dios no nos da cruces que no podamos llevar con su ayuda. Soy consciente de que el conoce su labor y yo no. Pero admitir que Dios le ha puesto una cruz que le supera es poner muy poca confianza en el Espíritu Santo.

 

Soy partidario de una renuncia papal cuando la cabeza comienza a no regir en las condiciones precisas. Es un cargo de una enorme responsabilidad y en el que hay que delegar mucho. Y por ello un hombre con sus funciones mentales disminuidas puede ser manipulable y es preferible que renuncie. Pero no es esto lo que se nos dice que ocurre. Y esta renuncia abre un peligroso precedente que pudiera facilitar en un futuro la presión de un grupo poderoso a un Papa aislado en la curia a que presentase su dimisión como ya hiciera BXVI.

 

Un Papa rodeado de colaboradores que llevan años dándolo por amortizado y preparándose para su sucesión. Un Papa cuyo pontificado se ha visto salpicado por numerosos escándalos por culpa de una gestión deplorable en el anterior pontificado (caos Maciel) o por la impericia de sus colaboradores (caso Williamson) o por la maldad de sus colaboradores (caso Vatileaks) le estaba acercando a la santidad por medio del martirio, tantos disgustos se le estaban dando. Ahora, con su renuncia le espera una etapa final de su vida centrada en la oración, el estudio y quizá la escritura. Que sea para bien de todos nosotros. Un perfecto ejemplo de Papa bueno, paternal y sabio queda para la Historia.

 

 

Nota Bene: En este blog las opiniones son únicamente de su autor y no representan sino su pensamiento. Ni al medio en el que se escribe ni a sus compañeros bloggers. Y confío en que se note en este texto mi amor por Benedicto XVI y el respeto por su decisión. Y nada haría más feliz a este escribano que se demostrase su profunda equivocación en lo escrito.