Delincuentes y víctimas

Print
There are no translations available.

En España hace ya varias décadas que sufrimos el terrorismo independentista. Una banda terroristas nacida en un entorno con fuerte contenido marxista, pero además con conexiones indiscutibles con elementos de la Iglesia en el País Vasco y que a logrado mantener una base social demasiado grande anque cada vez con menos entusiasmo ante sus asesinatos.

Durante todo este tiempo la Iglesia en el País Vasco ha mostrado una postura cada vez más contundente ante los delitos de los terroristas. No todas las diócesis han sostenido una misma postura, debido a la sensiblidad del obispo que rigiera, pero excepto en la diócesis de San Sebastián, donde los obispos han sido menos duros en sus psicionamientos frente a los terroristas, la postura de los obispos ha sido inequívoca.

Desde hace unos pocos años, la diócesis de San Sebastián está en manos de monseñor Munilla, y no ha dudado en posicionarse ante esta lacra cuando ha considerado necesario hacerlo. Hace unos días en una entrevista hizo algunas afirmacines que han levantado ampollas:

"la paz verdadera no va a venir sin arrepentimiento verdadero. Es más, no es suficiente reconocer el daño causado si no hay un arrepentimiento. Pienso que el final de la violencia no debe ser porque sea beneficiosa políticamente, algo que sería mera estrategia, sino porque la violencia jamás debió ser aceptable". Por esta razón, a los presos de ETA les solicitó "que se desmarcaran de la estrategia de ETA y que empiecen a pensar por sí mismos. Eso es muy importante, que cada uno empiece a pensar por sí mismo, porque si estamos bajo estrategias ajenas, no somos libres". Munilla consideró que "de ninguna manera" habrá paz si no hay diálogo, pero este "no será suficiente si no se vincula al arrepentimiento de cada uno".

También trasladó un mensaje de esperanza para las víctimas de la organización armada: "Suelo estar muchas veces con ellas y les digo que nuestra sociedad necesita su testimonio para que no se repita lo que ha ocurrido, y que tengan esperanza, porque entre los que les han causado daños, aunque sean pocos, hay arrepentidos y que merecen ser perdonados".

Desde un punto de vista cristiano son declaraciones lógicas, alguien se arrepiente, sabe que ha actuado mal, pide perdón y desde una postura lógica, el cristiano le perdona. Otra cosa es cómo se traduzca esto penalmente, pero en ello no entraba el obispo.

A estas declaraciones la asociación mayoritaria de víctimas hizo unas declaraciones bastante desagradables:

Ángeles Pedraza, ha lamentado este jueves que todos los obispos que llegan al País Vasco sufran "síndrome de Estocolmo". Pedraza habla de "decepción" ante las palabras de Munilla quien, a su juicio, sigue "los pasos" de sus antecesores, Juan María Uriarte y José María Setién. Le acusa además de usar términos propios de la izquierda abertzale como la llamada a la paz, cuando "no podemos hablar de paz porque no ha habido guerra ni conflicto". Y concluyó: "yo personalmente no pienso perdonar nunca. El perdón que se lo dé la Iglesia".

Las asociaciones de policías no iban en dirección opuesta. Afirmaban que "Yo no he visto nunca a la Iglesia vasca condenar atentados contra guardias civiles, policías y otras víctimas de ETA". Una valoración claramente injusta, por falsa.

Días más tarde, monseñor Munilla nos ofreció otras declaraciones:

En este orden, en el marco de nuestra Semana Grande, quisiera referirme al hecho de que nuestra ciudad haya sido elegida (en el pasado y también para el futuro) como sede de diversas conferencias e iniciativas internacionales por la paz. Hacemos votos para que el término ‘paz’ no sea devaluado ni manipulado, y con este propósito expreso públicamente tres reflexiones con un importante contenido moral:
*El diálogo sobre la paz solo tiene sentido en el supuesto de que se inicie y se concluya con una condena explícita al terrorismo, así como a todo tipo de violencia.
*La existencia de diversos tipos de víctimas y de violencias, no debe ser utilizada como una maniobra de distracción, que le libere a cada uno de su obligación moral de arrepentimiento y de petición de perdón hacia las víctimas que él ha generado, o de las que ha sido cómplice.
*Los foros de diálogo por la paz que excluyen a las víctimas del terrorismo, o que simplemente no son capaces de recabar su apoyo, carecen de la necesaria autoridad moral.

Más declaraciones lógicas dentro del mundo caólico. Apoyo y aprecio a las víctimas a las que nunca se puede dejar de lado; la necesidad deaun aceptando los diferentes tipos de víctimas no negar la responsabilidad de cada cua´l para aceptar sus culpas y la necesidad de que los diálogos se hagan desde la honradez y la asunción de principios básicos irrenunciables.

La asociación de víctimas nos regala ahora declaraciones tipo: «No se puede hablar de paz porque en España no ha habido guerra. Eso quiero que quede muy claro. No se puede tratar de nada... ni siquiera voy a hablar de diálogo porque no se puede dialogar con asesinos, pero estoy por su puesto de acuerdo con monseñor Munilla, no se puede hablar de nada de este tema si no está la voz de las víctimas de terrorismo, que son las únicas víctimas que hay». Un "de acuerdo" con la boca pequeña.