El absurdo de lo "primitivo"

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Nos cuenta Sandro Magister las elucubraciones vaticanas referentes a la comunión de los divorciados y viviendo en adulterio formal. Nos cuenta la lucha abierta y mal disimulada entre los defensores de la doctrina tradicional con el prefecto de la doctrina de la fe a la cabeza frente a los cardenales aperturistas (abiertos al error, me temo) con Marx y Maradiaga como estrellas.

 

Como prueba de cargo traerían formas de actuar de las Iglesia primitiva. La "autoritas" que le confiere a todo dicha condición de primitiva dejaría el debate (se supone) visto apra sentencia. Se dice que en el primer concilio de Nicea ya se establecen actitudes ante los casados en segundas nupcias. Y claro, si la Iglesia ya en sus orígenes hacía las cosas de dicha manera habría que volver a ello en base a una pastoral acorde con los tiempos.

Esto siempre es igual. Lo hemos visto con el tema del aborto en la sociedad. Nos encontramos co un problema, un ser humano en situación incómoda. Para que no lo pase mal, sufra o se tenga que fastidiar, y como el número es creciente, convertimos lo malo en inócuo (a efectos "penales") y seguimos para adelante. La madre que mata al hijo se supone que queda liberada del problema. El divorciado (nosecuantasveces) vuelve a comulgar y todos contentos. Al menos todos los hombres de buena voluntad.

Lo "bueno" o lo "malo" no lo determina la Ley, ni cómo la interpretemos. NO. Los usos y costumbres sociales determinarán la bondad de las cosas. El relativismo galopante que nos amenazaba según Benedicto XVI, se ha adueñado del mundo occidental, y está tan metido en la Iglesia que estamos a punto de sucumbir a él.

Oigan y apelando a la historia de la Iglesia y viendo cómo actúan tantos prelados ¿Por qué no volvemos a mirar con buenos ojos, la simonía o la venta de bulas? Anda que no es costumbre antigua y practicada.