El celibato sacerdotal

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Kakure Kirishitan en japonés "cristiano oculto" es un término para referirise a un miembro japonés de la Iglesia Católica que pasó a la clandestinidad luego de la Rebelión de Shimabara en la década de 1630.

La historia cuenta que dos campesinos, Hichiemon y Magoemon eran dos amigos que se criaron como cristianos. Un día Magoemon le propuso a Hichiemon a ir a pescar al Río Urakami. Ninguno de los dos sabía si el otro había abandonado la fe. Entonces Magoemon le propuso a Hichiemon crear una organización clandestina para preservar el cristianismo en Japón. Los dos amigos se dirigieron al pueblo para preguntar a cada uno de los aldeanos si aún eran cristianos y entonces formaron una organización con un mizukata que se dedicaba a bautizar a los niños, un chokata que se dedicaba a mantener el calendario litúrgico y una persona que era el jefe de la comunidad cristiana, un puesto que heredaba el hijo mayor de la familia; todos eran laicos ya que ya no existían sacerdotes en Japón.

 

En 1865 el sacerdote francés Bernard Petitjean edifica una parroquia en Urakami, en las afueras de Nagasaki, para el uso exclusivo de los europeos.

Los sacerdotes europeos le habían dejado dicho a los japoneses 200 años antes, algo que sería utilizado como una señal y que ellos preservaron oralmente:

La Iglesia retornará al Japón, y ustedes lo sabrán por estos tres signos: los sacerdotes serán célibes, habrá una estatua de María, y ellos obedecerán al Papa en Roma..

El 17 de marzo de 1865 Petitjean encontró a 15 japoneses en la puerta de la parroquia. El grupo de visitantes se veían asustados. Uno de ellos, de nombre Pedro, se presentó como catequista y preguntó si Petitjean obedecía al gran señor de Roma,; si veneraba a la Gran Señora; y si, siendo un hombre dedicado a Dios, no se casaba. Observese las 3 claves tradicionales para descubrir a un auténtico sacerdote. Hiperdulía, la Virgen. Obediencia al Papa, obispo de Roma. Y célibe, entregado en cuerpo y alma a la grey.

 

La historia de Petitjean vista en "Los cerezos en flor" José Miguel Cejas, Rialp