Un amigo

Print
There are no translations available.

Hace unos días, un buen amigo ha dejado de ser mi jefe. Fue un buen amigo, cuando peor lo pasaba laboralmente supo estar al quite, sin necesidad, arriesgando su posición (pues laboralmente apenas tenía referencias mías) y sin esperar nada a cambio. Pasó a ser mi jefe, pero mediaba tanta distancia entre nosotros, jerarquicamente, que para mí era como Zeus en el Olimpo. Afortunadamente me había dejado bajo la disciplina de dos personas que profesionalmente valen mucho, pero (lo importante) que en lo personal han sido un fabuloso descubrimiento. Bien sabía en qué manos me dejaba. Ahora, que se ha despedido y se ha marchado y no con un portazo, sino como el caballero que es, le he dado un abrazo y he recuperado un amigo, un GRAN amigo.

En la vida la gente viene y va, dejando a lo sumo un recuerdo. Algunos se convierten en amigos, con sus mayúsculas pertinentes, y algunos de ellos, te marcan de manera especial y te transforman, te hacen ver las cosas de otra forma. Las actuaciones de esa gente especial se te graban y te sirven para replicarlas a tu manera y en tu entorno. Esa generosidad sin esperar nada a cambio, esa gentileza y ese tacto, que nacen de el amor a Él, y no de una amistad que no daba para tanto, es un acicate en mi vida para corresponder. Pero no le debo corresponder a mi amigo, él debe cobrar en otra vida, debo actuar de la misma manera con los que el Señor ponga en mi camino. Ésa será mi forma de corresponder a mi amigo, actuando como él, por amor a Él.

Desde aquí quisiera enviar mi cariño y mi agradecimiento a Jaime, un amigo, un señor, un enamorado de Cristo.