Sínodo de la Familia: ¿innovador debate?

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Jean Guitton, fue un gran escritor y filósofo francés, de provada catolicidad. Amigo íntimo de monseñor Montini (futuro Pablo VI) resultó el único laico que pudo participar como "observador" y como tal pudo hablar, en el CVII. En absoluto puede ser calificado como defensor de la más rancia catolicidad. Su lucha por el ecumenismo, su amistad con Pablo VI y sus posturas públicas iban en línea con los "progresistas".

Relata Guitton que en una de sus múltiples entrevistas con el Papa Pablo VI, estuvieron hablando sobre el matrimonio, el divorcio, y el problema conyugal. Dio su opinión el filósofo y la traigo aquí por dos motivos; por un lado por su acertada visión del problema y por otra aprte como muestra de que las moderneces son todas tan antiguas...

"Ese problema de moral conyugal es una caso particular de un problema más vasto: la aplicación de una ley a una naturaleza que es más débil que la ley. En este caso hay dos opciones con sus propias ventajas e inconvenientes. La primera solución, que es la fuerte, consiste en dejar la ley en su altura, a pesar de los fallos de la naturaleza. La ventaja es que esta solución empuja sin cesar al sujeto moral a superarse a sí mismo, El inconveniente es el desaliento, la hipocresía, pues el yugo que le impone es demasiado pesado para sus fuerzas.

La segunda solución consiste, por el contrario, en rebajar la ley hasta el nivel de la naturaleza. La ventaja es el alivio. Esta solución concede el éxito, la popularidad. Su desventaja es arruinar poco a poco el fundamento de toda moral. Y de reducir la moral a las costumbre; es decir, reducir la moral a una justificación de aquello que se hace en la sociedad en un cierto momento. Es evidente que si se sigue en esta visión se acaba suprimiendo el esfuerzo, reduciendo toda la ley moral al adagio: . Si tuviera que escoger entre estas dos soluciones y no hubiera ninguna solución intermedia, escogería la primera, porque a largo plazo, a pesar de todos sus inconvenientes, asegura para lo esencial el verdadero florecimiento de la naturaleza humana, que necesita ser sobrealzada, ser llamada al esfuerzo, a lo difícil, incluso cuando ella no practica lo difícl, y en cualquier caso, la Iglesia católcia es una escuela de dificultad. Nunca debe rebajar el ideal, ni reducir la moral a las costumbres." (sacado de "Pablo VI secreto , ediciones encuentro 2015).