Hablemos con claridad, estoy desconcertado

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Lo que estamos viviendo en la Iglesia hace que parezca que uno de los párrafos del Credo se está derrumbando, puede hacer pensar que la Iglesia corre el riesgo de dejar de ser Apostólica y eso, desconcierta.

La semana pasada hablaba de los diferentes significados de la palabra iglesia y estoy convencido de que, en su acepción más profunda, el Cuerpo Místico de Cristo, nada ocurrirá pero en su acepción más humana, en esa simbiosis entre Pueblo de Cristo y Jerarquía, lo que está pasando es muy desconcertante.

Porque, que me haya levantado con una mancha en la piel de mi alma, anuncio de la lepra del pecado original, tal y como le Levítico decía ayer domingo en boca de Moisés (Lv 13,1-2.44-46), forma parte del ciclo de nuestra vida; al fin y al cabo, algún Mandamiento lo incumplo y mi obligación de hacer el bien se queda escasa con frecuencia pero, yo que he crecido en mi fe con San Juan Pablo II y con Benedicto XVI, siempre he tenido una referencia en cada palabra dicha por ellos. Siempre he sentido que se sentían apostólicos y que asumían su misión de “tradere”, transmitir lo que a ellos les habían transmitido. Sobre esa roca, la verdad es que era fácil tener fe.

Y hoy, …

No viví más que marginalmente las convulsiones del Concilio Vaticano II. Marginalmente pero en mi colegio, religioso, se montó la parda y se mezclaba las canciones de las izquierdas sudamericanas con la pérdida del hábito y ropa formal que hasta entonces habían llevado pero hoy, el desconcierto es mayor porque todo se transmite y además, todavía no hemos aprendido que quien mucho habla mucho yerra. Se ha perdido la majestad, se ha perdido el valor de lo escaso y bien reflexionado. Catequizar a base de twits es un error, acaba en una sarta de ocurrencias que o son errores o son malinterpretados.

Cardenales y obispos aprobando lo que ha sido condenado durante siglos. Obispos negando la veracidad de la Escritura, sacerdotes que en plena Misa dicen que no vamos a recitar el Credo porque no cree en lo que se dice.

¿Qué más vamos a oír?

Vamos a ver y a oír de todo, parafraseando a Pilar Ruiz, madre de una víctima de ETA, “Dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre”. Pues eso, los católicos vamos a ver y oír cosas que nos helará la sangre. Muchos, al fin y al cabo, nacimos católicos pero, ¿imaginas que dirá un converso del protestantismo, musulmán o simplemente ateo?

Y, ¿qué nos queda? Nos queda la Palabra, que aún no han osado a tocarla y el Catecismo, que tampoco. Y gracias a eso, podremos recordar que la Iglesia es mucho más que la Jerarquía, es el Cuerpo Místico de Cristo y la Palabra, como hoy nos recordaba el Apóstol Santiago en el Comienzo de su Carta:

Considerad, hermanos míos, un gran gozo cuando os veáis rodeados de toda clase de pruebas, sabiendo que la autenticidad de vuestra fe produce paciencia. Pero que la paciencia lleve consigo una obra perfecta, para que seáis perfectos e íntegros, sin ninguna deficiencia

Porque, aunque estemos desconcertados, la certeza de que somos parte del Cuerpo Místico de Cristo, nos permitirá sobrellevar esas pruebas que Santiago nos anunciaba.

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