dos cuaresmas

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Estamos en tiempo de Cuaresma, como todos los años, tiempo de purificación y preparación para la Pasión, Muerte y Resurrección y algunos creemos que este año es especial por lo que está viviendo una parte del mundo. Nos parece que es una Cuaresma especial porque estamos encerrados en nuestras casas, conocemos a gente afectada por el virus en incluso sabes de gente que está mal o que incluso ha muerto.

Si, es especial, pero para nosotros, pero, como me decía una amiga de un país de Centroamérica, ellos ya están acostumbrados a vivir en el filo entre la vida y la muerte y que…” ya nos acostumbraremos ...” Es cierto que nuestra capacidad de no mirar más allá de nuestros ombligos es altísima. En muchos países se vive la hambruna, la sequía radical, las enfermedades contagiosas, la soledad, el encierro y el mundo sigue impasivo. Pero esta vez nos ha tocado a nosotros y, como es Cuaresma, debe servirnos de reflexión.

Porque es un momento excelente para reflexionar sobre lo que hemos estado haciendo y no me refiero a Greta y esos faranduleros, me refiero a que estamos discutiendo si Cristo dijo lo que dicen los Evangelios. ¿a qué jugamos? Estamos discutiendo si veinte siglos de Tradición están equivocados ¿a qué jugamos? Estamos discutiendo el papel de la mujer desde una perspectiva de género. ¿a qué jugamos?

Pero si nos quejamos de la Iglesia, ¡qué podemos decir de la sociedad!

Una sociedad en la que las clínicas abortistas no quieren convertirse en hospitales para enfermos porque el aborto es un derecho superior al de la vida, merece plagas y terremotos.

Una sociedad en la que sus gobernantes endeudan las próximas tres generaciones manteniendo un consumo irracional para que no se pare la maquina económica y los políticos no pierdan la cara, se merece plagas y terremotos.

Una sociedad en la que mandan los menos que oprimen a los más. Que lo excepcional se trata de convertir en normal. En la que los gobernantes se empeñan en moldear nuestras conciencias, invadir el terreno que no es del Cesar, merece plagas y terremotos.

La verdad es que no solo hay mucho que reflexionar, hay mucho que purificar, y que la Cuaresma sea un toque de atención en nuestras vidas