Hoy he vuelto a Misa

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Como tantos católicos, ante el final de la prohibición de las Misas públicas, he saboreado la frase de Cristo (Lc 22, 14-15):

Cuando llegó la hora, se puso a la mesa y los apóstoles con él. Y les dijo: — Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que no la volveré a comer hasta que tenga su cumplimiento en el Reino de Dios”.

Las Misas on-line son una excelente herramienta cuando no hay otro remedio, permiten que gente que no puede acceder a la Misa en presencia, lo haga pero ahora que se puede volver, hay que hacerlo.

Corremos el riesgo de que la gente se acostumbre a no ir físicamente, a ver un video a la ora que sea, que lo vea en pijama o mientras prepara la comida o lava el coche y se pierda el recogimiento y apoyar con la oración la Transustanciación que se está celebrando en ese momento.

Por eso, ahora que he vuelto a Misa, me he dado cuenta de que hay que recordar a la gente que la Misa es presencia.

La verdad es que es mi tercera Misa tras el levantamiento pero esta ha sido especial. Las dos primeras fueron Misas de festivo, San Isidro, patrón de los agricultores y el domingo siguiente. Hoy, jueves, es la primera Misa de diario.

Estoy pasando este periodo en el campo, a unos 10kms del pueblo más cercano y el cura que lleva los cinco pueblos de la zona, buen amigo, me avisó que iba a empezar a celebrar Misa de diario así que allí me planté y …estábamos los dos solos.

¡Qué manera de rencontrarme con Cristo! A solas los tres, Él, el cura y yo en una iglesia gótico-románica, vacía y con nuestras plegarias retumbando.

No hay sustituto a una Misa presencial, volvamos a ella, acompañemos a Cristo y a nuestros sacerdotes