Más lectura de verano

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Una de las pruebas de que soy un dinosaurio es que, leo y además lo hago en papel. Veo a las siguientes generaciones y, salvo algunas excepciones, no leen (libros) y menos en papel. ¿será esto parte de la evolución del hombre? ¿nos extinguiremos los lectores? Sirva esta broma para introducir un libro que no se si recomendar o no: Vida, la gran historia (un viaje por el laberinto de la evolución) escrito por Juan Luis Arsuaga.

El autor, es codirector del proyecto Atapuerca que, como es sabido, es un yacimiento de fama universal situado en Burgos y en el que se están encontrando fósiles humanos, humanoides y de animales que está ayudando a entender la historia del Mundo. Yo ya había leído de él “La especie elegida”, en el que analiza la evolución de las diferentes especies anteriores al hombre actual y cómo, en su opinión, se ha ido modificando la estructura corporal hasta llegar a la inteligencia y la conciencia.

Este libro es más ambicioso porque lo inicia con el origen del Mundo y de la vida y en 546 páginas más otras 40 de notas, recoge el estado de la cuestión con un enfoque racional y científico y basado en la evolución como motor de todos estos cambios y explícitamente negando la existencia de Dios (y por tanto su papel en la Creación).

Creo que la lectura de este libro es buena para los que tengan curiosidad profunda en el tema de la evolución (como digo, son 546 páginas) pero creo que antes un lector católico debe informarse de la postura de la Iglesia sobre el tema ya que el topicazo es que la evolución es rechazada de frente y que algún cura quemó a Darwin; se sospecha que el mismo que también quemó a Galileo. Dejad que, a modo de ejemplo, os copie dos citas que os permiten abordar a lectura con la adecuada actitud:

-        -- en 1950, la autoridad del Romano Pontífice ha declarado la evolución biológica como una hipótesis sobre cuya plausibilidad es posible discutir. PÍO XII, Carta encíclica Humani Generis (22 de agosto de 1950)

-         -- en 1996 Juan Pablo II afirmó que, “teniendo en cuenta los avances de las diversas ciencias, hoy es posible afirmar que la evolución es «más que una hipótesis»”. JUAN PABLO II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias, 22 de octubre de 1996. Publicado en L’Osservatore Romano, 23 de octubre de 1996.

Por otra parte, a los interesados en entender la convivencia de fe y ciencia, les recomiendo que se apunten en los cursos que organiza la Facultad de Teología de Cataluña:

https://www.scienceandfaithonline.com/es/inicio

Pues bien, leyendo con la mente abierta, el libro demuestra que o tienes fe en Dios o la tendrás en cualquier otra cosa, por ejemplo, un modelo de evolucionismo que rellena los espacios que la ciencia no consigue completar. Cuando falta ciencia, aparece la ideología (al fin y al cabo, el evolucionismo puede convertirse en una ideología ya que se ha construido un marco intelectual que se usa para explicar la realidad). Por eso, cuando se va describiendo su visión de cómo aparecieron los primeros organismos unicelulares y cómo se convirtieron en pluricelulares hay saltos que, en otro contexto, se llamarían actos de fe. Y cómo de la bacteria se evolucionó al mamífero, lo mismo. Pero es verdad que no hay hoy ninguna otra explicación coherente e integral. Pero una persona honesta diría que Verdad con mayúscula, no es, es solo, la mejor explicación de la que disponemos hoy.

El mayor problema para mi es el salto cualitativo que se produjo en esos animales antropomorfos, bípedos en los que apareció la habilidad, la inteligencia concreta y abstracta y al final la propia conciencia de ser que nos condujo a la libertad y a plantearse las preguntas esenciales de la vida. La aplicación de una explicación evolucionista hace agua por todas partes, no por que la mecánica no pudiera ser evolucionista si no porque, que el motor de esa evolución sea el mero azar y que ese azar haya dado lugar a la creencia en Dios, a la filosofía, al arte, las matemáticas, y tantas expresiones de la sublimidad del ser humano, no es creíble sin hacer otro acto de fe.

Así que, ya puestos a creer, creo en Dios, Creador y que me dio una dignidad personal (específica para mi) y que tras la primera Caída, trazó un Plan de Salvación que, respetando mi libertad, me ofreció y que yo, puedo elegir no, seguir en el pecado o no.

Pero en todo caso, es un libro muy interesante