Libros de colegio

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Hace mucho que dejé de estudiar de una forma estructurada, la carrera la acabé en 1982 pero tengo un recuerdo entrañable de los días en los que recogía los libros del nuevo curso. Bien compactos, limpios y atractivos. Un repaso rápido y lo siguiente era forrarlos y eso me trae a la memoria a mi madre. Ella los forraba con esmero, al principio usando papel, luego unas fundas que algún empresario inventaría y más adelante con un plástico autoadhesivo que daba lugar a unas pompas que durante todo el curso trataba de quitar.

En estas fechas, estamos recogiendo los libros correspondientes al noveno Curso de Formación que PS está desarrollando para los FdM y este momento me recuerda a mi época de estudiante. ¡Qué nuevo y compacto! ¡Qué limpio! Lástima que mi madre ya no esté conmigo para forrármelos…

Parece mentira que empecemos ya el noveno curso, parece que fue ayer cuando, por apelación del añorado Benedicto XVI, PS tomó el reto de formarnos, católicos analfabetos. He aprovechado esta ocasión para localizar y ordenar los ocho libros anteriores, repasar las notas (me gusta usar los libros, escribir notas en ellos, pegar post-it, guardar estampas) y, a parte de constatar que cada año el libro es más gordo, darme cuenta de la ingente obra que PS está construyendo. También me ha recordado que, no basta con leer y estudiar los temas una vez. Como me pasa con las asignaturas de la Carrera, o los vuelves a leer o el olvido cubre como el polvo, las buenas intenciones.

Es tiempo por tanto, de agradecimiento y de compromiso. Las excusas para no contar a otros la alegría de ser Sus testigos están perdiendo valor. Tenemos los argumentos escritos en lenguaje para legos, no para doctorandos. Así que, manos a la obra y a estudiar a San Pablo que es lo que toca.

San Pablo, como todos sabemos, no es uno de los doce Apóstoles, de hecho, cuando Jesús catequizaba a los Apóstoles, San Pablo urdía y tramaba contra ellos. Sin embargo, la contribución teológica de San Pablo es crucial; no seríamos como somos sin su aportación. Muchos (escasamente formados) dicen que San Pablo no tiene autoridad porque no fue Apóstol sin embargo, ¿quién soy yo si San Pedro y Santiago le aceptaron? ¿si el primer Concilio le dio la razón frente a la postura que originalmente mantenía San Pedro?

Este curso va a ser más complejo, más árido pero muy importante para avanzar en nuestra formación y comprensión. Ánimo.

¡Y lo que falta por venir..!