Santa Marta de Betania

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Es Marta, una de las cuatro mujeres principales en el Nuevo Testamento. Junto a su hermana María y su hermano Lázaro forman una familia especialmente querida por Jesucristo. Su hogar, resulta ser el aposento de Jesucristo cuando visita Jerusalén. Aunque aparece en varias ocasiones en los textos son dos las escenas que protagoniza y ambas de una fuerza e importancia principal.

La primera aparición de Marta nos muestra a una mujer afanosa y servicial que deseando lo mejor para el Maestro se desvive con los quehaceres propios de la ama de la casa. Mientras ella se afana y trajina con todo, su hermana María yace a los pies del Señor y escucha con atención sus palabras. Marta termina por hartarse y busca en Jesucristo un aliado que ponga en su lugar a María:

«Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.»

El Señor, que conoce bien a las hermanas y que las ama especialísimamente reconviene a Marta por sus palabras:

«Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.»

No resta importancia a la labor necesaria de Marta, pero le advierte que entre escuchar a Dios y cuidar de las cosas mundanas no hay punto de comparación y que bien se puede dejar a un lado estas para atender aquellas.

Sin duda Marta guardó con buen cuidado las indicaciones de Jesucristo en su corazón. Un tiempo después, por la grave enfermedad de su hermano Lázaro, saldrá de ella una de las escenas de mayor y más verdadera fe de todo el Evangelio. Tan grave era la enfermedad de Lázaro que las hermanas enviaron a buscar a Jesucristo sabiendo que él bien podría hacer un milagro y curarlo. Sólo por esto demuestran una gran fe. Jesucristo tarda en llegar y cuando lo hace Lázaro lleva cuatro días difunto.

"Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá." La fe de Marta no decae. Incluso en un gran momento de dolor no grita contra Dios desesperada, sino que con mucha fe, pide ayuda.

Le dice Jesús: "Tu hermano resucitará." Y le respondió Marta: "Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día."

Jesús insiste : "Yo soy la resurrección.El que cree en mí, aunque muera, vivirá y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?"

Le dice ella: "Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo."

Esta mujer está convencida en la divinidad de Jesucristo. Cree firmemente en la fe de sus padres y una resurrección final, pero así mismo cree que Jesucristo es el Mesías prometido y se entrega a Él plenamente. De su fe y de la de su hermana saldrá la decisión  de Jesucristo de resucitar a Lázaro. Los milagros llegan tan sólo si se piden.